¿Inteligencia Artificial…?

Hace algunos años, hablar de inteligencia artificial era como referirse a ciencia ficción.  Una realidad lo bastante distante como para no dimensionar su enorme potencial y la velocidad con la que arrasa, tanto en compañías multinacionales, como en pequeños negocios emprendedores. Todos ellos, beneficiándose de esta potente herramienta como si no hubiese mañana.

Todo este campo de la inteligencia artificial tiene un centenar de aplicaciones posibles, desde, por ejemplo, su uso en reconocimiento de lenguaje, hasta en su nivel máximo de potencialidad que se aplica para el mejoramiento de los procesos de las empresas y automatizarlos, de la manera más idónea.

Para entender esta nueva arma, que el mismo hombre ha creado al alero de la tecnología, es importante entenderla como un concepto que agrupa una serie importante de tecnologías que sirven para simular la cognición humana.

Hoy la entendemos como la potencialidad de la que goza un sistema para poder analizar e interpretar asertivamente datos externos que le sean presentados, para aprender de ellos, emplearlos óptimamente, y lograr tareas y metas concretas a través de una adaptación flexible.

Dicho en otras palabras, se refiere a máquinas que aprenden de manera autónoma o semiautónoma a partir de grandes bases de datos. Todo esto, desarrollado en base a algoritmos.

Éstos, que no son más que las capacidades matemáticas de aprender, y de toda aquella información que los nutre para entrenarlos. Los algoritmos aprenden por estos datos y los absorben con eficacia, y un potencial rendimiento.

Este nuevo concepto, en época de pandemia y de procesos digitales, ha cobrado la relevancia que siempre ameritó, y si bien conlleva una diversidad de desafíos, ahora habita en un mundo en el que apenas está despertando, y que lo ansía, aún con cierto recelo y expectativa.

Este nuevo actor, necesita una delimitación clara y certera, junto a una adaptación consciente a la realidad que hoy vivimos, para que toda esta gran ola de tecnologías y procedimientos autónomos estén abordados de tal manera, que se puedan ver sus alcances y su gran potencial con la altura de mira que amerita.

El desafío está en entrenarnos como seres humanos a convivir con este nuevo actor de una manera armónica, entendiendo que cada uno se conjuga con el otro. Existen muchas inquietudes con respecto al reemplazo de este tipo de tecnología, en desmedro del capital humano, sin embargo, la clave está en el planteamiento de su uso y en cómo se va abordando.

Así las cosas, hoy no vemos sino ese futuro y esa era digital que con tanta distancia contemplábamos, más cerca que nunca. Todas las circunstancialidades que hoy vivimos nos han acercado a pasos agigantados para hacernos testigos de esta verdadera revolución del uso de datos y de su potente y real alcance para maximizar rentabilidades, tiempo y espacio, en dimensiones jamás pensadas.

Por: Carolina Jadue Zaror

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