La ética y la inteligencia artificial

No podemos concebir hablar de Inteligencia Artificial (IA), sin un claro marco jurídico y ético que lo regule, en base a principios para la gestión responsable y confiable de la IA, con el fin de construir sólidas bases de crecimiento digital e informático.

En un escenario cada vez más sensibilizado al impacto de la Inteligencia Artificial y sus potenciales alcances en las empresas, todo va tomando un curso no planeado a priori. Hoy encontramos una vertiente de soluciones digitales, donde antes sólo habían espacios de simples datos presentados al azar, sin ser aprovechados en su verdadera magnitud.

Sin embargo, el mundo expectante ante este abismal giro, que se ha acrecentado por cuenta de la pandemia, y con mucha crítica racional, ha sopesado este hecho más allá de sólo venerarlo.

Si bien aún no entendemos bien cómo opera la IA, hasta dónde lo hace, cuáles son sus límites, o qué tipo de ética la rige, ya se comienzan a vislumbrar los primeros matices de márgenes y reglamentaciones que la harán. Colombia es uno de aquellos países que lo delimitó dentro de un cerco ético, con el fin de salvaguardar los derechos de los consumidores y del gremio, en general.

Desde el 28 de abril del presente año, nuestro país es miembro en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), convirtiéndose así, en el trigésimo séptimo país en ser parte de la Organización en sus sesenta años de historia.

Esta entidad, y sus países socios, adoptaron la “Recomendación del Consejo sobre Inteligencia Artificial”, que abarca una serie de delineamientos y políticas públicas sobre IA, que pretenden regular de manera autónoma, con el correspondiente respeto de los derechos humanos y los valores democráticos.

Así, sus países miembros, como por ejemplo Francia, Reino Unido y Japón, entre otros, han manifestado sus posturas para los impulsos y regulaciones de todas las actividades públicas y privadas relacionadas con sistemas de IA.

Todo esto viene a garantizar que estos nuevos sistemas inteligentes de información estén diseñados para ser robustos, seguros, justos y confiables. Esto, como resultado del grupo de trabajo conformado por más de cincuenta expertos internacionales que representaban gobiernos, instituciones académicas, empresas, sociedad civil, sindicatos, organismos internacionales y la comunidad de tecnología.

Los principios de la OCDE respecto a IA, abarca en primer lugar que ésta debe beneficiar a las sociedades, impulsando un crecimiento inclusivo, desarrollo sostenible y el bienestar común.

En segundo lugar, resalta que estos sistemas deben ser diseñados de  manera tal que se respete el Estado de Derecho, los derechos humanos, los valores democráticos y la diversidad. Asimismo, deben incluir amparos apropiados, para permitir la intervención humana cuando sea necesario, y así garantizar una sociedad justa y equitativa.

Tercero; se debe gozar de plena transparencia y de una divulgación responsable en torno a los sistemas de IA, con el fin de asegurar que las personas sopesen los resultados obtenidos de la IA y puedan ser respondidos y objetados.

En cuarto lugar, cabe resaltar que todos los sistemas de IA tienen la obligación implícita de ejecutarse de manera vigorosa y segura, así como sus potenciales riesgos, deben ser evaluados y gestionados cíclicamente.

Por último, todas las organizaciones y personas naturales, que desarrollen, se involucren y ejecuten sistemas de IA, deben tener la suprema responsabilidad de su correcto funcionamiento.

Así, la OCDE invita a los gobiernos a facilitar la inversión pública y privada en investigación y desarrollo, con el fin último de estimular la innovación de la IA, de una manera segura y confiable.

A su vez, se deben incentivar los espacios de IA con infraestructuras adecuadas, tecnologías digitales y mecanismos que conduzcan al intercambio de datos y conocimientos.

Paralelamente, se debe salvaguardar un fidedigno espacio de políticas que encaminen el despliegue de sistemas IA confiables, y capacitar a aquellos trabajadores en sistemas de IA, con el fin de encaminarlos a un cambio gradual.

Asimismo, los países deben cooperarse mutuamente, y avanzar en políticas públicas que le den el paso a la transformación digital que conduce a una inesperada y repentina cuarta revolución industrial.

Así las cosas, Colombia se ha adentrado en una preparación preliminar de un documento de política pública, en el que se vayan trazando los primeros matices, de impulso, arranque y puesta en marcha de sistemas de IA.

Por eso, de manera gradual en la próxima década, nos veremos enfrentados a un centenar de cambios y desafíos en el campo de la IA, y las intervenciones, tanto jurídicas, como regulatorias, irán en directa proporción a su crecimiento.

En esta línea, Ideati.co permanecerá comprometido con un correcto funcionamiento de todas las aristas que la IA tiene intrínsecas, rigiéndonos por los cánones que se dicten nacional e internacionalmente.

Comprometidos en un cien por ciento con el intelecto humano, más que con cualquier otra herramienta, y conscientes de los desafíos y cambios que trae consigo una era tan importante como la que vivimos, caminaremos al alero de todos los márgenes dictados, sin perder el verdadero norte que nos guía; lograr una sociedad empática, justa y libre de canibalismos financieros.

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comment 1 comentario
  • Ana

    Excelente publicación! Me encanta este contenido

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