La Inteligencia Artificial como un acotador de la brecha de genero

  • No es sorpresa para nadie; la desigualdad de oportunidades de trabajos y de horizontes salariales, es una realidad que amenaza el gremio femenino, sin darle cabida a mayores oportunidades de superación. Hoy las nuevas tecnologías nos ofrecen una nueva esperanza.

A medida que nos vemos inmersos en una profunda transformación digital, es evidente ver que la Inteligencia Artificial (IA) y todas sus implicancias, han llegado para quedarse. Es un sector de la tecnología que no escatima en seguir creciendo, con una imparable influencia en la vida cotidiana.

Es una Revolución en todo el sentido de la palabra. Hoy la podemos ver, además de avanzar sin tregua, desestabilizando arcaicos parámetros laborales y de brecha de género, que vemos asentados desde hace años.

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del año 2018, la tasa de ocupación que evalúa la oferta de empleos, refleja que las mujeres registraron una tasa de cuarenta y cinco por ciento, mientras que la de los hombres se ubicó más de veinte puntos por encima, en sesenta y ocho por ciento.

El turno de una nueva era

No es ninguna novedad que hay ciertos trabajos que, eventualmente necesitarán reinventarse, así cómo hay otros que se potenciarán, y otros que, innegablemente, no sobrevivirán. A todo esto, nos debemos adaptar y ser resilientes, para dar paso a una nueva era.

Pero más allá, de aquellos que irán paulatinamente dejando su huella, no está mal abordar este avance como un nuevo horizonte de oportunidades laborales, que tienen depositada una gran esperanza en las nuevas tecnologías. No sólo para que tomen su lugar como un verdadero acotador de brecha de género, sino que puedan también ser más inclusivas, en muchas áreas que hoy no lo son, y que tienen parámetros delineados con tal rigidez, que no vemos fronteras más allá de sus márgenes.

En cuanto a la reducción de la brecha de género, sí logramos extrapolarnos más allá del inmediato presente de la Inteligencia Artificial, y sus alcances contiguos, es un tópico digno de analizar. Gracias a las nuevas tecnologías, el trabajo doméstico podría automatizarse a gran escala, aliviando la labor de miles de mujeres, que hoy tienen esa carga, además de su trabajo, con la finalidad de que puedan incorporar sus habilidades en la economía formal.

Toda esa fuerza laboral, a veces injustamente dormida, es potencialmente rescatable por las nuevas tecnologías, para darles cabida y redefinir verdaderamente el trabajo flexible, gracias a tantas automatizaciones que nos brinda la IA, y que nos permitirían indirectamente, reducir la brecha de género, de una manera circunstancial.

Así las cosas, las pequeñas, medianas y grandes empresas, tienen hoy y tendrán en un futuro presente, la oportunidad de examinar la evaluación de roles impulsada por los resultados en lugar de la presencia. Si logramos darle un buen uso a esta herramienta, seremos capaces de evidenciar patrones de trabajo flexible más coherentes, en el que predomine el trabajo con un mayor equilibrio de género.

Si a esto le sumamos que esta revolución trae consigo un verdadero fenómeno de continuas capacitaciones de personal, para sumar testigos en la verdadera, legítima, y potencial funcionalidad de la IA, vemos otra gran oportunidad para las mujeres.

Si nos remontamos a quién fue la primera persona es en reconocer que la máquina tenía aplicaciones más allá del cálculo puro, y que publicó el primer algoritmo destinado a ser llevado a cabo por esa máquina, fue precisamente una mujer.

Augusta Ada King, escritora inglesa y matemática, reconocida por su pionera labor en la computadora mecánica de propósito general, es considerada en ser la primera persona en dimensionar todo el potencial de los ordenadores y posicionar su lugar como programadora.

Ella le abrió campo a miles de mujeres que se interesaron en la tecnología y en sus arrolladoras funcionalidades, para que, con la caracterizada paciencia y prolijidad de una mujer, fueran llevadas a cabo con la misma armonía que hoy son repensadas y recalculadas.

Asimismo, podemos concluir que las mujeres estuvieron innegablemente presentes entre las primeras programadoras a principios del siglo XX y contribuyeron a gran escala con el auge de la industria.

Grace Hopper es otro gran ejemplo de la tenacidad del género femenino en el área de la programación. Ella es recordada como la primera persona, no sólo mujer, en diseñar un compilador para un lenguaje de programación, así como también impulsó diversos métodos de validación.

Hopper acreditó la idea de los lenguajes de programación de manera independiente de la máquina, lo que finalmente concluyó en el desarrollo de COBOL, un lenguaje de programación de los más altos niveles de calidad, y que continúa en eso.

Sin embargo, a medida que la tecnología y sus prácticas tomaron diversos caminos, el papel de las mujeres como programadoras fue mermando, así como también lo ha hecho la importancia de sus logros, sin ninguna explicación fehaciente.

Los computadores de antes eran seres humanos

Después de los años sesenta, y sin ningún antecedente certero, hubo una significativa merma de la participación femenina en el rubro, aunque muchos se lo atribuyen a la conversión del software moderno. Desde entonces, somos testigos de esta brecha de género.

Según un estudio de La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), evidencia que, a pesar de la creciente influencia de la IA en todos los rubros comerciales, las mujeres conforman sólo el doce por ciento de los investigadores en este terreno.

Sin embargo, hay muchas mujeres que continúan promoviendo enormes contribuciones al rubro de la tecnología de la información. Un gran ejemplo de aquello, es Alicia Asín, una experta española en Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas (IOT) y Big Data.

En 2018, Asín recibió el premio “Mujeres Innovadoras de la Unión Europea (UE) ​ por su destacada labor en el frente a la rama del internet de las cosas. Actualmente, es cofundadora y Consejera Delegada de Libelium, una empresa con quince años de experiencia en el mercado.

Así, la IA presenta un mundo de oportunidades para aquellas mujeres que se interesen en el rubro, y destaquen como eventuales pioneras de las nuevas tecnologías. En el mundo hay una infinidad de espacios para adentrarse en ellas, así como diversas capacitaciones enfocadas netamente al género femenino.

Sin salir de nuestro país, podemos ver que el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, en conjunto con la Consejería para la Mujer e IBM, dieron a conocer el programa “Transferencia de conocimiento para mujeres emprendedoras”

Este espacio busca capacitar de forma gratuita a 6.000 mujeres, entre los 18 y los 60 años, en temas concernientes a la IA, Cloud (computación en la nube) y Design Thinking, cubriendo diversas áreas tecnológicas, con el fin de desarrollar habilidades, que a su vez puedan ser abordadas para avanzar en cuántos planes de negocio hayan ideado.

Estas oportunidades, son las que abrirán miles de puertas en un futuro nada de lejano, a tantas mujeres que busquen o encuentren su espacio e interés en la IA. Porque la transformación digital ya está aquí y porque no hay minuto que perder para ampliar conocimientos tan preciados.

Si no son aprovechados, las reglas del juego seguirán como lo vienen siendo desde hace un buen tiempo. Si las mujeres se autoexcluyen de esta gran revolución y de estos eventuales puestos de trabajo, la brecha de género y la salarial, se verán aún más críticas.

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